Cuenca: arranca el proyecto experimental “Cajas-Nido”

Pedro instala la primera de las cajas anidaderas en la hoz del Júcar de Cuenca

Voluntarios del Colectivo Escaladores Cuenca han promovido y puesto en marcha un interesante proyecto. Se trata de la instalación en zonas estratégicas de las hoces del Júcar y el Huécar (Cuenca) de unas cajas-nido para aves. Sus entusiastas impulsores nos hablan de una “medida compensatoria para paliar de alguna forma los efectos negativos de la escalada sobre la fauna rupícola”. El primer paso fue conseguir la autorización del órgano competente en materia medioambiental para la instalación de estas cajas anidaderas. Una vez obtenido el permiso, Escalada Sostenible financió la primera fase del proyecto, que va a consistir en anclar onces cajas y que ha tenido un coste de 628,54 euros. Tras la colocación de la primera en el sector el Sombretivo, hemos hablado con Pedro Melero, asiduo escalador de las hoces desde el inicio, entusiasta de la naturaleza y promotor, con más compañeros del Colectivo, de esta y otras iniciativas. Nadie mejor que él para explicarnos en qué va a consistir este proyecto pionero en zonas de escalada.

Pedro, ¿de dónde viene tu afición por la ornitología?
Yo no soy aficionado a la ornitología en particular, nunca he dedicado un día especialmente a observar aves. Lo que sí me gusta es la naturaleza en general. Igual que me gusta ver un águila volando, también me gusta ver un bosque virgen o un río bien conservado y escalar en un sitio bonito.

¿Cómo descubres la existencia de estas cajas?
Por internet y preguntando a varios biólogos especializados en conservación. Son de una marca alemana y están garantizadas durante 25 años.

¿Cómo se instalan?
Las cajas simplemente se colocan en un árbol o en la pared con el anclaje adecuado. Hay que tener en cuenta varias cosas como orientación, altura, que no haya ramas que estorben a la entrada, etcétera.

¿Por qué propones colocarlas en las hoces de Cuenca?
Yo quiero escalar, pero no impactar negativamente en especies silvestres que anidan en rocas. Creo que si podemos evitar esto último, será algo bueno para todos, para los escaladores y para la fauna. En Cuenca se ha impactado negativamente en las aves y por ese motivo ha habido incluso restricciones, entonces se me ocurrió que, dado que hay tramos de pared en donde no se van a abrir vías (por su escaso valor como paredes escalables), se podían colocar allí cajas anidaderas de especies afectadas por la escalada. Es en cierto modo un experimento y una medida compensatoria para poder demostrar, si son ocupadas, que se puede compatibilizar la escalada y la conservación. En definitiva, hacer la escalada más sostenible.

¿Conoces otros sitios donde se hayan instalado?
El modelo de cajas que vamos a poner que yo sepa nunca han sido colocadas por escaladores pero sí por conservacionistas y se han puesto muchas y funcionan; es decir, son ocupadas por las aves. Esto me lo han dicho varios biólogos conservacionistas con los que he hablado, las han colocado sobre todo en árboles. ¿Cuántas se van a poner y para qué especies? Se van a colocar dos para rapaces nocturnas (cárabos, lechuzas...), tres de cernícalos y seis de pajarillos.

¿Quién se encargará del trabajo de campo para saber si han sido ocupadas?
El seguimiento correrá a cargo de los escaladores locales, seguro que hay voluntarios y es muy fácil: las cajas tienen una entrada registrable y se pueden tomar fácilmente muestras de plumas y ver qué especie ha anidado, después del periodo de nidificación, claro.

¿Qué opinan los agentes forestales sobre esta iniciativa?
A los dos con los que hemos hablado les parece muy bien.