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En contra de la “Rocodromización” y mecanización de nuestras zonas de escalada

Hace tiempo circuló por redes sociales un fake/meme de un Autoasegurador (Auto Belay System o simplemente Belayer”, elemento habitual propio de rocódromos e instalaciones artificiales) instalado en una zona de escalada. Algunos se rieron; otros, nos pusimos en alerta: “Esto va a ocurrir, y pronto. Y no muy lejos de aquí”. No nos creyeron.

Recientemente nos ha llegado esta fotografía tomada en una popular escuela de escalada de Madrid; se trata de una zona muy solicitada, con problemas de masificación (especialmente los fines de semana), con cierta sobresaturación de vías de escalada (muchas de grado bajo y medio), con buen equipamiento, con una sobreexposición y sobredifusión en redes (por escaladores y por equipadores) de sus bondades, visitas, encadenamientos, buenos equipamientos, y calidad de líneas. Para más inri, situada a una hora de distancia de una gran ciudad de varios millones de habitantes. Existe la posibilidad, además, de que existan intereses personales o comerciales (escaladores, guías y/o clubes locales). En definitiva, la tormenta perfecta.

Por todo ello, los problemas asociados (ruidos, aglomeraciones, animales sueltos, quejas de los vecinos, prohibiciones de aparcamiento y tránsito en las inmediaciones, pulido de vías, etc), ya llevan tiempo afectando a la zona.

Algunos usuarios y personas próximas a la escuela no sólo justifican el hecho, sino que defienden este tipo de instalaciones artificiales en zonas de escalada natural en roca, afirmando que «esto ocurre porque hay mucha gente en Madrid”, “hay empresas que lo necesitan porque es seguridad”, “la culpa la tiene el contexto”, “es que en La Pedriza las chapas alejan mucho (verídico)”, “los clavos también son chatarra” o incluso “se hacen cosas peores en la montaña” (nos cuesta mucho imaginar cuáles, al menos desde el punto de vista ético).

Creemos que ninguna de dichas argumentaciones justifican los hechos producidos, y denotan cierto desconocimiento de lo que son los valores tradicionales, éticos, deportivos y medioambientales de la escalada, así como de su propia esencia como pasión y deporte. Sin embargo, se entendería si tales justificaciones y defensas tienen que ver con cierto interés comercial o personal en el asunto.

Alta afluencia en la escuela durante el fin de semana.

Nosotros abogamos por algo muy sencillo: que los rocódromos sigan siendo rocódromos, y las zonas de escalada, zonas de escalada, en perfecta convivencia: como siempre ha sido.

Desde Escalada Sostenible estamos en contra de este tipo de acciones que tanto daño hacen a nuestra deporte, que chocan frontalmente contra los más elementales valores de lo que es la escalada, la montaña, la actividad al aire libre, la superación personal y el reto que supone ascender una vía de escalada; que mercantilizan nuestras escuelas, que también ponen en alerta a las autoridades, y que ponen en grave riesgo nuestras zonas de escalada, así como los propios cimientos de nuestra pasión vertical.