Galayos

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Incomparable escuela del libre limpio, las graníticas agujas de los Galayos llevan desafiando a los escaladores más de 80 años, desde que Teógenes Díaz y Ricardo Rubio cabalgaron sobre la estrecha cumbre del Torreón, una experiencia que mantiene intacto su vertiginoso sabor. El Torreón, la María Luisa, la Aguja Negra, la Amezúa, el Gran y el Pequeño Galayo, la Punta Pilar, el Capuchino, la majestuosa Peña del Águila un poco más abajo... Las dos horas largas de caminata que cuesta llegar al refugio Victory tienen recompensa asegurada. Sin tener una altura excesiva –ronda los 150 metros– la escalada que ofrecen estas agujas es aérea y vertical, abundante en fisuras, chimeneas y diedros (y alguna que otra joya de placa con cuarzos), presentando un terreno de juego perfecto para doctorarse en autoprotección. Aunque lo que predomina es la escalada “fácil”, los atléticos quintos galayeros regalan jarros de humildad a quien los encara sin la imprescindible técnica. En los últimos tiempos la dificultad también ha trepado hasta aquí, dejando anecdóticos octavos con la liberación de las líneas artificiales.

Hoy día el Galayar, sin llegar a la masificación de las cómodas escuelas deportivas de la zona centro, sí ha experimentado un importante crecimiento de visitantes, especialmente palpable los fines de semana, que si no se gestiona adecuadamente puede llegar a perturbar el delicado equilibrio de este paraíso abulense enmarcado en la Sierra de Gredos.

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Ha llegado el día: ¡dejamos en abierto, público y gratuito el documental Prohibido escalar! Muchos ya lo habéis visto en semanas de la montaña o festivales de escalada y aventura. Para el que no lo conozca, Prohibido escalar recorre varias escuelas de nuestra geografía y analiza las distintas problemáticas de acceso que existen en cada una.